El fanático interior

Por: Sebastián Giraldo

Haciendo honor a la máxima de Louis Mencken -“una carcajada vale por mil silogismos”- Chris Rock inicia uno de sus monólogos preguntando: “¿Quiénes son más racistas? ¿Los negros o los blancos?”, y ante el silencio de la sala (una sala repleta de negros), responde: “Los negros. ¿Saben por qué? Porque los negros odiamos a  los blancos; y odiamos a otros negros también”.

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Es  conocido el largo conflicto que Irlanda ha tenido con la Unión Británica y la larga lista de grupos políticos y terroristas que son origen de éste. Desde la aparición del primer movimiento denominado IRA -Irish Republican Army- el nacimiento sucesivo de grupos armados (que tomaron el nombre de la primera organización) no cesó hasta el 2008. La causa de que el conflicto estuviera marcado por un nacimiento caótico de organizaciones armadas se debió a que lo mismos partidarios de la independencia de Irlanda nunca llegaron a ponerse de acuerdo. A este respecto,  el escritor irlandés Brendan Behan dijo: “el primer punto de agenda de cualquier nueva organización  política en Irlanda es la división”. ¿No recuerdan, por ejemplo,las interminables disputas en la izquierda colombiana? No imagino peores enemigos para Jorge Enrique Robledo que Clara López o Gustavo Petro (o el partido comunista).

Hace poco un amigo me decía que no podía entender las peleas entre cristianos católicos y cristianos protestantes, o entre cristianos católicos y  cristianos ortodoxos, o entre cristianos protestantes y  cristianos evangélicos, o entre evangélicos y pentecostales, o pentecostales y calvinistas… en fin. Me decía: “Si eres capaz de creer que Dios, en su infinito poder, encontró como única solución a la maldad humana nacer de una virgen, proclamarse contra toda lógica hijo de Dios y al mismo tiempo ser Dios, y luego sacrificarse en una cruz en una zona desértica del medio oriente cuya población en su mayoría es analfabeta, lo demás son detalles insignificantes”.

Estos ejemplos apuntan a que la mayoría de las veces los seres humanos son sectarios. En el afán, quizás, de encontrar una razón para afirmar nuestra individualidad, nos dividimos como quienes hacen dos partidos políticos “opuestos” a los que la única diferencia que los distingue es el tono del color de sus banderas. Esta actitud, o patología, no sólo se manifiesta en el ámbito de la raza, la religión o la política. En la cultura y el arte hay una avalancha de ejemplos ridículos. No hace mucho, en una charla en la Universidad de Caldas, Víctor Gaviria contaba que después de filmar “Rodrigo D: no futuro”, casi todo el reparto de actores que hicieron parte de la película odiaron el resultado (y a Víctor). ¡Cómo carajos se le ocurría meter en una misma película a punkis y metaleros!

Lo que me parece curioso es que la fórmula se repita en el hip hop. Por definición, el hip hop es una cultura mestiza. Basta con recordar el surgimiento de Deejay’s y M.C.’s de finales de los setenta y principios de los ochenta para saber que la estética hip hop, como alguna vez dijo Tarantino, consiste en tomar algo que ya existe y que a uno le gusta, apropiarse de él -en el sentido artístico de la expresión- y convertirlo en otra cosa.

Desde la dupla entre Herbie Hancock y Grand Master DXT (en la que uno puede apreciar elementos tan variados como el Scratch, el Jazz Fusion y una versión muy teatral del Break Dance) hasta colaboraciones tan emblemáticas como las de Antrax y Public Enemy, o Run DMC y Aerosmith, podría decirse que no existe un sonido hip hop canónico. El carácter de la cultura hip hop, y el rap en particular, es de una naturaleza tan híbrida que podemos encontrar a Mix Master Mike haciendo música para comunicarse con los marcianos con un disco de Robert Johnson en el sótano de su casa. Es raro, entonces, que existan puristas en el rap.

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En los inicios de la expansión de la cultura, cuando los rapers y los Deejay’s se concentraron en el centro de Nueva York, hubo un fenómeno de unión que nadie esperaba: rockeros, punkis y hip hopers; negros, blancos y latinos, se unieron para disfrutar de una misma expresión cultural. Como dijo Afrika Bambaata citando a George Clinton, “somos una misma nación bajo el ritmo”.

Pero en la era de las plataformas virtuales como Facebook y Twitter no es raro encontrar el odio como un deporte. A propósito de un comentario de Afaz Natural sobre un posible remix en reggaetón de una de sus canciones, la catarata de insultos llegó más rápido de lo que se demora Uribe en twittear en contra toda nueva noticia del proceso de paz. Afaz Natural tuvo que escribir un comunicado para calmar los ánimos. ¡Una caldera de odio bullendo por un comentario en Facebook!

El sectarismo es estúpido y dañino; y el hip hop debería luchar contra la estupidez. Pero Colombia cada vez se parece más a Ruanda. En Ruanda todos son negros. Pero los Hutu se diferencian racialmente de los Tutsis porque los primeros tienen la nariz más chata que los segundos. Ruanda es conocido por ser uno de los países con más masacres en la historia.

Foto Artículo: www.swurvradio.com

 

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