Este es el resúmen de Rock al Parque 2017

“No todo es J Balvin no mames” - Panteón Rococó

Decenas de miles de personas se dieron cita en el parque Simon Bolivar durante el 1, 2 y 3 de Julio con el fin de recibir el festival de Rock más grande Suramérica, que en su vigésima tercera edición presentó un cartel que si bien, venía haciendo ruido y generando diferentes opiniones debido a la cancelación del venezolano Paul Gillman, no decepcionó para nada y que de hecho dejó varias sorpresas y nuevos sonidos.

La música envolvió a más de 180,000 asistentes que entre los tres escenarios dispuestos por la organización (Plaza, Bio y Eco) caminaron en parche, familia, pareja o simplemente de la mano de sus ganas de rockear al ritmo de sus artistas favoritos.

Día 1

Lo que para muchos es el día más pesado del festival resultó ser el día de más sana convivencia, y que mejor ejemplo para hablar de esto que la banda Poker, una banda integrada por tres bogotanas que lograron que hasta las cabezas de mamás y abuelitas se movieran al ritmo de su vomitthrash. Mientras tanto en el escenario Plaza se preparaba la presentación que se convertiría en la cuota teutona del festival, y es que Heaven Shall Burn dejó claro que sus 21 años como banda no han sido en vano y después de un show impecable dejaron el escenario abierto para Dead Silence y Occultus de Cali.

El escenario Eco ya había contado con la participación en horas de la tarde del grupo HeadTambo que a punto de Rock, tradición y un poco de rap había abierto la programación para las demás bandas nacionales que se presentarían en este escenario. Y fue así, como al caer la noche se acercaba el cierre del festival que comenzó con la banda Herejía, banda que llego al festival mediante la convocatoria distrital, y nos mostró, una mezcla de experiencia y sangre nueva que resultó sorprendiendo a muchos debido a la inclusión de elementos armónicos propios de un escenario apocalíptico, creando de esta oscura manera, el ambiente perfecto para Death Angel, la banda que contaba con nada menos que 8 álbumes de estudio desde 1991 a la fecha y con un Mark Osegueda que llegando a los 50 es impecable vocalmente, nos brindó la oportunidad de sentir el Thrash Metal en su más pura expresión.

Y es así como llegamos al momento final del primer día, un cierre que estuvo a cargo de los estadounidenses de Lamb of God, que más que corderos parecían dioses del groove metal agitando sus cabezas, y entregando una cátedra cruda de Death Metal a las miles de personas que permanecieron hasta el cierre para ver al grupo cinco veces nominado a los Grammy que dejó a los asistentes con ganas de un nuevo día de Rock fuerte, día que esperarán un año completo con grandes expectativas.

Día 2

El segundo día inició con la sangre nueva del rock bogotano, y es que el programa CLAN (Centros Locales de Artes para la Niñez y la juventud) colocó cuatro de sus mejores bandas, bandas que se formaron desde cero por medio de convocatorias hechas en distintas localidades, y como resultado procesos de formación que han contado con el acompañamiento de integrantes de bandas del calibre de Dr. Krapula, Superlitio y Payambó entre otros. Y mientras tanto, el grupo chileno Como asesinar a Felipes prendía motores y afilaba tornamesas, vientos, guitarras, baterías, bajos y una voz urbana que sería la encargada de dar esa primera pincelada lírica a la tarde, mostrando unas letras crudas y que llevaban del idilio al dolor, fue como la banda chilena dejó todo listo para que en el escenario BIO arrancara uno de los grupos más esperados del evento, y es que Los Caligaris cumplieron con la expectativas llenando de alegría y buena vibra al son de su ska circense. El escenario Eco casi que simultáneamente tuvo una interesante cuota de folclor de parte de los Rollin Ruanas y su Rock en formato andino colombiano.

En el escenario plaza ya se comenzaba a sentir aire de cierre con la entrada de H2O, otro de los grandes nombres del festival que invitó al público a través de las palabras de Toby Morse a abrir la mente y amar la música sin importar el género que escucharan. Volvimos al escenario Bio y allí nos llevamos una de las más increíbles sorpresas del festival pues Sig Ragga, conformado por cuatro argentinos que prometía reggae, terminó siendo un deleite lleno de lenguaje musical y esquemas cambiantes que nos transportaron a tantos universos como fuera posible, y es que los argentinos, no solo cumplieron con ofrecer buen reggae si no que además lo transformaron en una mezcla de idiomas, colores, intensiones y sentimientos que crecieron aún más al gozar de la mejor vibra y armonía que trajo inmediatamente después Elkin Robinson. Con su reggae autóctono de providencia que no podía ser más colombiano de lo que ya era, pues utilizo un formato instrumental en el que incluyó hasta una carraca de burro, dejando claro, que representaba a la gente que contrario a lo que muchos pensaban, sueñan con hacer parte de un país.

El cierre estuvo a cargo de Carnivore Diprosopus en el escenario Plaza y de Macaco en el BIO, quien puso a bailar y a tomar conciencia con sus letras a los miles de asistentes que se encontraban en ese momento viendo como un artista renunciaba a ese escenario que lo separa de su gente para bajar a entonar sus mejores canciones al lado de los asistentes que corearon y bailaron hasta el final de este segundo día lleno de armonía y unión.

Día 3

El último día de Rock al Parque abrió con calma y con un aire nostalgia de la manos de bandas como Sin Pudor, Tres y yo, Motor y Catfish, que entregaron grandes presentaciones a los rockeros de toda Colombia, y del mundo incluso. Pero si tenemos que hablar de una gran presentación tenemos que hablar de lo que dejó Panteón Rococó, que a las 5:25pm hizo vibrar al escenario más grande con pregones, claves, y vientos que nos recordaban la buena salsa, pero esa salsa que es más de escuchar que de bailar, la agrupación mexicana brindó un momento inigualable en el que la tradición y el ska se fundieron dando vida a la frase dicha con todo el acento mexicano “No todo es J Balvin no mames”. Llevando a la gente sin darse cuenta del día a la noche, noche que estuvo sonando a Santa Cecilia, grupo ganador de un Grammy Anglo en 2014 en el escenario ECO, Mon Laferte que cerró en el escenario BIO para un público que de verdad esperaba ver a la chica de rojo con su guitarra en mano, mientras que sonaba el rock latinoamericano clásico de Los Tres en el escenario Plaza que se preparaba para el gran cierre… Draco Rosa.

El puertorriqueño entró en medio de gritos siendo él mismo, y pidiendo disculpas por haber estrado detrás de una máscara en este mismo festival, pero 20 años atrás. Las disculpas fueron aceptadas por la gente que llenaba el escenario Plaza al escuchar como Draco Rosa traía a la vida el álbum que lo tuvo al borde del retiro. Y era de esta forma, como el vagabundo puertorriqueño dio el cierre perfecto a esta edición, la número 23 de Rock al Parque.

Artículo por Bassil Giuseppe Castellanos

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