Rockn'Lovers en Rock al Parque 2017

Gustavo Cerati dijo "separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor"

Y aunque muchos dirían que Rock al Parque es un espacio para la soberbia al recordar la frecuente imagen de un pogo, aquí tenemos evidencias para mostrar que 'Rockal' es puro amor -ya habrá otra oportunidad para discutir si un pogo goza de esta misma bondad-.

Por Juan José Díaz Vecchio

Durante 3 días el parque metropolitano Simón Bolívar se convierte en ese rincón -más bien central- en el que muchos nos separamos del grueso de nuestra especie para congregarnos en la que podría ser una nueva: la de los rockeros. Algunos lo hacen solos, otros llegan en 'parche' con sus amigos y unos cuantos terminan encontrándose con quienes no lo imaginaban, pero resulta -y esto nos ha tomado por sorpresa también a nosotros- que una buena cantidad de sus asistentes son parejas. Bien sea que vengan para agilizar el 'levante', pasar un buen rato con su 'significant other' o reafirmar el ritual anual con el amor de sus vidas, las parejas se han tomado Rock al Parque.

Y es que aquí, como en botica, ¡Hay de todo! Desde los que vienen por primera vez y salen como pareja hace unas semanas, hasta los que lucen sus canas y recuerdan haber asistido a por lo menos 6 versiones del festival. Aquí no hace falta hablar de la diversidad de atuendos y actitudes, las fotos hablan por sí solas; lo que todas estas parejas tienen en común es que en este espacio encuentran las condiciones idóneas para salir de la rutina y el caos citadino, escuchar buena música y, sin lugar a dudas, crear nuevos buenos recuerdos con corazones estampados pa'l álbum de sus cabezas.

A través de estas parejas constatamos que Rock al Parque propicia un espacio de sana convivencia. Cada una de las que abordamos se veía tranquila y nos recibía con alegría, ya fuera después de una mirada cómplice entre sí o de un instantáneo acto de espontaneidad de parte de ambos, casi siempre terminaban por aceptar una foto y contarnos cómo pasaban el día. Podrán imaginar que no son las reacciones cotidianas al recibir invitación a una foto mientras caminan por la calle, así que aquí hay algo especial.

Nos gusta pensar que las parejas también aprovechan el festival y la libertad que este les brinda para fortalecer sus relaciones ¿qué mejor forma de hacerlo que buscar esos dis/gustos comunes, matar el hambre con unas empanadas sentados en el prado o conocer, durante 3 días, la forma particular en la que esa persona que uno aprecia manifiesta que la está pasando bien con todo su ser?

A nosotros nos quedó claro que en Rock al Parque uno se puede olvidar de todo durante un rato y alimentar el lenguaje con el que nacen y crecen las relaciones. Por eso la cita está fijada nuevamente para el año próximo, ya sea que cupido nos tome por sorpresa caminando entre los escenarios Eco y Plaza o para acompañar otra vez a quienes ya les tocó el turno. ¡Así que buena suerte a todos y ya nos veremos en el 2018!

Fotos por: Lorna Mirabal y Bassil Castellanos

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