Imagen memoria de una nación.

“El cine no es un arte de cultos, sino de iletrados. La cultura fílmica no es análisis sino agitación de la mente”.
-Werner Herzog

El ojo de la cinemateca distrital le ha brindado una mirada a su publico tanto nacional como extranjero sobre la historia de una nación de escritores e iletrados, que han vivido a la sombra de gobernantes, catástrofes, insurgencias, atentados, mentiras, trafugas, deportistas, artistas, músicos, carnavales y demás elementos que compongan esta tragicomedia a la que llamamos Colombia.

Desde 1971 empezó sus rodajes de material audiovisual, retratando la historia nacional a través de miradas independientes con sentido político, crónica y critica, describiendo vivencias acordes a su época, proyecciones de un futuro escrito por revolucionarios y recordando un pasado encabezado por oportunistas y opresores, por cualquier ángulo donde se quiera abordar la historia colombiana siempre se vera envuelta en fanatismos mezclados con política y este aspecto cultural ha llegado con fuerza a cada expresión artística que se ha gestado en el país.

El camino de la cinemateca ha presenciado y promovido el desarrollo de cine en Colombia tratando de desligarse de la política, invitado al público en general a ser participe de esta construcción por una módica suma en taquilla para su ingreso. Mientras sus vecinos empiezan a cerrar por falta de audiencia a cargo de las grandes cadenas como cine Colombia cinemark, procinal y demás, la cinemateca le apuesta al arte y propuestas aunque no son comerciales ofrecen un acercamiento al cine hecho con pasión.

Aparte de proponer salidas de proyección para el arte, promueve las temáticas de diversidad e incentiva a nuevos realizadores a dar su visión del mundo a través de sus obras; este articulo va mas dirigido a darle una oportunidad al cine que se vive en la carrera séptima con calle 24, a cuidar y apoyar este patrimonio fílmico que poseemos.

Las historias y vivencias que nos traen de distintas partes de la nación y el mundo buscan  avivar las ganas de encontrar una experiencia de vida a través de la pantalla y la comunión con distintas personas que asisten a las proyecciones, pues en una época se hablo que el cine desaparecería gracias a la televisión y es hoy en día cuando la “caja idiota” esta a punto de decirle adiós al mundo gracias a la fidelización del internet y los medios de streaming.

Anímese y pase por la cinemateca distrital puede que le quede gustando la convivencia con el arte y los 120 minutos estimados que le propone.

 

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