Magnetismo total | La despedida del Jazz Magnetism de Kase.O

En la noche del sábado 5 de diciembre, la cita para los amantes de las líricas abstractas y precisas era en el teatro Metropol, pues algunos tildaban de imperdible este gran evento, cuyo protagonista es uno de los mayores exponentes del rap en español, con una propuesta única y original que significa un ejemplo a seguir en cuanto a la evolución musical y el profesionalismo dentro del movimiento, así como una muestra de los lazos de hermandad que se pueden generar a través de la música y entre la cultura, con la invitación de uno de los grupos nacionales más reconocidos y apreciados en la escena.

Pues bien, la fila afuera del teatro llegaba hasta la biblioteca nacional y todos los asistentes estaban ansiosos por disfrutar una noche con lo mejor de jazz magnetism, el último álbum del amo de las rimas Kase-O, integrante del reconocido grupo de rap Violadores del Verso, quien vino cargado de la mejor energía y con toda su banda dispuestos a entregar lo mejor para el público Bogotano. Para abrir la noche, las paredes del teatro retumbaron al ritmo inconfundible traído desde Aranjuez, y “de la A a la Z” deleitaron con sus mejores éxitos a los presentes, brindando un excelente preámbulo para lo que estaba por venir.

Todos querían un lugar en primera fila para disfrutar de algunos éxitos y clásicos interpretados al ritmo de jazz magnetism y por supuesto, escuchar también algo de lo nuevo, Ni siquiera en el segundo piso del teatro hubo espacio libre para infiltrarse hacia la parte delantera, por eso la espera de minutos que parecían horas valió la pena.

Hacia las 10 pm comenzó el deleite, mientras se hicieron los ajustes de sonido pertinentes y Kase-O expresaba una y otra vez el agradecimiento hacia sus seguidores, que luego se vería reflejado en una impecable puesta en escena, acompañada de los sonidos en vivo que complementaron de manera exacta los fraseos de este maestro y permitieron transportar a los asistentes a otro lugar, una dimensión de palabras y sonidos equivalentes al Aleph de Kase.O mencionado por Sebastián Giraldo, ya que pudimos evidenciar una especie de “magia” que conectaba al público y al artista. No la conexión que se puede mencionar por el hecho de repetir o frasear fragmentos de las canciones, ya que esta vez fue diferente: estábamos en un concierto de rap con guitarras, teclado, batería, bajo, triangulo y demás instrumentos que aparte de las tornamesas dieron vida a aquellas rimas y frases que se cantaban con pasión, con ese sentimiento de significar realmente y evocar recuerdos buenos y malos en todos.

Canciones como ninguna chavala tiene dueño interpretadas al ritmo de jazz demostraron porque Javier Ibarra ha logrado una trascendencia como artista, ha logrado sobrepasar la barrera de las generaciones, los gustos y los prejuicios dentro de la música haciendo sencillamente lo que le apasiona sin pretensiones, con el afán de sacar todo aquello que el alma grita sin necesidad de repetir lo que ya está hecho, o utilizar tres malas palabras en cada compás. De nuevo insisto, esta vez fue diferente, no había un ambiente de tensión como sucede en algunos conciertos de rap en los que hay que prestar más atención a nuestras pertenencias y a los conflictos que generan las personas, que al artista que se está presentando. En el Metropol se respiraba fiesta, deleite, convivencia y furor por la buena música.

Canciones como Quieres sirvieron para desahogar ese sentimiento de frustración e ira hacia el sexo opuesto, haciendo uso de las palabras más sutiles y apropiadas, acompañadas por guitarra y batería, desencadenando una fiesta total, donde cada canción venia cargada de mucho sentimiento, de saltos, de gritos; a tal punto que todos estábamos ahí, magnetizados prestando atención a cada palabra que salía de la boca del amo de las rimas, intentando entender que pasaría por la cabeza de este personaje para lograr jugar con el lenguaje de una manera tan fluida y creativa que nos transportara a otra dimensión, a disfrutar las canciones y sentirlas de verdad.

Con el transcurso de algunas canciones, y cuando el toque del jazz parecía convertirse por momentos en rock, al sonar el golpe de hardcore funk fue inevitable dejar la cabeza quieta y no sentir ese toque underground que permite sentir al artista en su esencia, como dirían algunos ”más real” , reafirmando la evolución musical y como se puede seguir haciendo rap, así se esté cantando con instrumentos en vivo y con un ritmo algo distinto al boom bap. Como un fiel ejemplo de lo anterior, contamos con el gusto de tener a dos poetas únicos en la misma tarima, y para sorpresa de muchos fue el señor Pet Fella, vocalista de Los Petit Fellas el invitado por Kase.O para compartir tarima enloqueciendo a las asistentes, y dando una clara muestra de que ni por los laditos esto es “música de ñeros”.

Cuando Kase y su banda comenzaban a despedirse, se vivió cada canción como si fuese la última, y se sintió el agradecimiento reiterado de este gran artista hacia todos, desde el público hasta su ingeniero de sonido; a tal punto que fue imposible contener las lágrimas, por el cierre exitoso de jazz magnetism, en recompensa a todo el esfuerzo que él y su equipo de trabajo (encabezado por su esposa) pusieron para que fuera del mayor agrado y tuviera una muy buena acogida por el publico bogotano... Pues lo lograron! La noche del pasado sábado, en el teatro Metropol atraparon a todos con su imán de jazz, se puede afirmar que se vivió un MAGNETISMO TOTAL!!

Artículo por: CEST

Fotografías por: HORUS

 

 

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